Creo que ya no me queda mas alternativa, tendré que recurrir a la ultima opción, no quería tener que llegar a esto pero es la ultima esperanza que me queda para recuperar a mi madre…
Recorrí las calles de Seúl buscando aquel lugar tan temido por la gente, Donde las mas reconocidas mafias de Corea se reunía. No se que hago aquí, de no ser por esta situación nunca en mi vida hubiese querido relacionarme con gente tan corrupta. Por fin llegue al lugar acordado, era un “burdel” donde se reunían las personas mas poderosas de todo Seúl.
Allí estaba mirando a las bailarinas en el tubo, Cho JaeHyun, el mas grande empresario de todos, muchos contactos y dueño de grandes empresas en Corea. Estaba rodeado de personas del medio y guardaespaldas, me acerque a ellos lentamente intentando llamar su atención.
-¿Tú eres Lee SungMin?- ese era el señor Cho, aunque no se merecía el titulo “señor”, debía tener unos 45 años aunque podría aparentar menos. -¿Por qué necesitas de mis servicios, niñito?-.
-Necesito dinero, lo mas pronto posible…- intente llegar al punto pero apenas me escucho, me sonrió de manera sínica y retorcida.
–Así que quieres dinero… Te lo daré, pero tendrás que abstenerte a las formas de pago…-
- Haber de que manera… Podrías trabajar para mi… mm no eres muy débil.- Se levanto de su asiento y se gano adelante mío y me toco la mejilla con su mano derecha.- Mmm… ya se, serás el “acompañante” de hijo, harás todo lo que el desee… Con esa cara de niña que tienes, dudo que te rechace.- Me quede sin habla, que clase de persona seria ese hijo suyo, y que cosas le pediría hacer, aunque parezca muy inocente creo saber a lo que se refiere con “acompañante”…
Solo espero que cumpla con su parte del trato y me de mi dinero, lo que pase conmigo ya no me importa.
Pov. KyuHyun
Me levante a las 10 de la mañana, con un horrendo dolor de cabeza y con una mujer que ni yo conocía a mi lado, desnuda, al igual que yo. Poco me importo cubrir con algo y me dirigí al baño, me moje un poco la cara y me mire al espejo, pero no me podía ver, después de haber bebido como si se acabara el mundo y haberme acostado con esa chica… En resumen una “estupenda” noche… Salí del baño me vestí con lo encontré de mi ropa tirada en el suelo, me di cuenta que ella estaba despierta, SeoHyun parece que era su nombre, bueno que importa. Le lance su ropa, y me dirigí a la cocina a prepararme un poco de café, para borrar esta horrenda resaca, sentí como era abrazado por la espalda, al parecer era ella, ya que, no creo que allá alguien mas que en el departamento.
Con desgano me solté de sus brazos y seguí con lo mío, pero ella insistía.- Ya! Suéltame y lárgate de una vez, ya no te necesito.- le dije, indignada me miro, recogió sus cosas y se fue, no sin antes darme una cachetada, bueno era de esperarse, siempre pasa lo mismo. Después de haber bebido ese exquisito café, recibí un mensaje de mi padre, Cho JaeHyun, aquel rico empresario muy conocido en Seúl, no por su honestidad -cave decir-.
Si aquel corrupto hombre era mi padre, de tal palo tal astilla, como dicen, yo era su viva imagen, iba de fiesta en fiesta, bebiendo y acostándome con quien estuviese a mi disposición, que importa si es hombre o mujer, los dos me sirven, así soy yo, Cho KyuHyun, único heredero de las empresas de mi padre, porque mi hermana desapareció hace mucho, ella lo odiaba, y se largo de un día para otro… Bueno aquel mensaje decía algo sobre que quería que fuera a un bar con el, esa noche, y que me iba a presentar a un nuevo juguete… que será ahora, la vez pasada fue una chica no muy bien parecida, aunque era muy buena en la cama.
Ya eran las 11 de la noche, me vestí con unos pantalones negros ajustados, una polera blanca y una chaqueta, algo simple para mi gusto, pero no era muy importante eso, me subí a mi auto y me dirigí a aquel bar, que mejor dicho era un cabaret. Entre sin mucha dificultad, los guardias ya me conocían, me dirigí a la mesa de siempre, aquella arrinconada y con un escenario y un tubo solo para ese sector… allí estaba, mi padre y su sequito de guardaespaldas y acompañantes, note como alguien estaba parado al frente de el, tenia una figura muy delicada y bajita, podría jurar que era una mujer. Para aclarar mis dudas seguí caminando...